miércoles 12 de diciembre del 2018

VIAJAR EN EL TIEMPO

Veamos qué pasó.

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En el imposible límite entre lo lúdico y la investigación histórica, Alejandro René Cuesta encara un proyecto que parte desde la fotografía y apunta al rescate de historias escondidas en los anaqueles de Santa Rosa. Nadie, ni siquiera él mismo, puede saber a ciencia cierta en dónde termina todo esto, por lo que el verdadero disfrute –y el trabajo- está en el propio viaje; en el literal y en el temporal.

Para los curiosos, los ávidos de revolver en la historia; para aquellas personas que necesitan saber qué pasó para construirse, meterse en un archivo es un viaje de ida. Y no es para nada antojadiza ni metafórica la frase.

En este caso la idea no es documentar, al menos no en el sentido estricto y académico de la palabra, según nos cuenta el responsable de la idea.
“Se me despertó la curiosidad durante la realización de un curso de fotografía que comencé gracias a que recibí una cámara de fotos. Fue allí cuando me topé con una revista, que en realidad la encontré tirada, en la que había fotos antiguas de Santa Rosa”, hace memoria Cuesta.

“Esa asociación me llevó a empezar a investigar un poco sobre esas fotos, por lo que recurrí al archivo municipal y al provincial, pero sin saber bien qué es lo que buscaba. Gracias a la orientación que me dieron en esos lugares, en especial el responsable del área de imágenes Guillermo López Castro, casi que me vi en la necesidad de ‘recrear’ esos momentos que estaban en las fotos: pararme en el mismo lugar que estuvo el fotógrafo y ‘ver’ lo que había visto, pero con los ojos de ahora”.

“A partir de allí fui hasta el libro del Centenario de Santa Rosa, a publicaciones por el estilo y, claro, a husmear con mayor precisión, pero siempre con la premisa de encontrar esas situaciones”, se entusiasma.

“La idea es buscar, a partir de las composiciones que hago, es decir el montaje de la foto original con la que tomo de la actualidad, la información que falta: dónde es, quienes están, qué está pasando”.

“Por ahora tengo algo así como sesenta fotos, pero es un proyecto abierto que no tiene una finalidad específica más que la que viene saliendo. Con el tiempo se verá, pero por ahora es contar esa historia que encierra la foto, en su momento justo de gestación”, concluye, casi retóricamente el impulsor de este proyecto personal, que se convierte en colectivo cada vez que publica una imagen en su red social, ya que los comentarios completan el recorrido.

Las fotos

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En 1934 se realiza esta carrera de bicicletas en plena ciudad. Winckelman a la cabeza y Luluaga lo sigue muy de cerca, transitan por la calle 9 de Julio en dirección a Pellegrini. Detrás se observa la estación de servicio -ya extinta- "Falappa y Alonso".

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Don Nicolás Toscano pintando al reparo de la lluvia, con vista a intersección de 9 de Julio e Yrigoyen, en la década del ‘40.

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En 1943 el placero y sus ayudantes. Detrás se ve la pizarra donde se informaba la programación musical para el fin de semana en la plaza central.

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En 1913 funcionaba la primera Asistencia Pública en 9 de Julio 234, donde actualmente está la discoteca Jockey. En la imagen se ve una ambulancia estacionada, cuando el tránsito de esa arteria corría en el sentido inverso al actual.

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La Pampa // Argentina

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