martes 15 de octubre del 2019

De otro pozo

Ael sueo de lo heroes

Entre la psicología y las bifurcaciones del tiempo

* Por Gisela Colombo

En 1997 Sergio Renán dirigió una película a la que no le pasan los años. El motivo no es simplemente su propia universalidad. Está montada en la magistral literatura de Adolfo Bioy Casares y en esos planteos filosóficos que inquietan a la humanidad desde que el mundo es mundo.

Se trata de “El sueño de los héroes”. En el film una serie de actores jóvenes en aquel momento como Fabián Vena, Juan Ignacio Machado, Damián de Santo, Soledad Villamil, Diego Peretti, Gonzalo Urtizberea completan el círculo de amigos de Emilio Gauna, el protagonista, interpretado por Germán Palacios. Lito Cruz, como el “Doctor Valerga”, un mafioso temible, Fernando Fernán Gómez como el Brujo Taboada aportan su talento. Rita Cortese y Brandoni son dos presencias menores aunque prestigian también el film con sus actuaciones.

¿Para contar qué reunió Renán este elenco increíble? Quiso que sus actores reemplazaran la perfección de una prosa difícil de igualar. En efecto, la novela de Adolfo Bioy Casares es considerada por muchos su mejor obra y una de las más admirables de la Literatura Iberoamericana. El tema es complejo, pero el autor tiene un estilo llano, claro, que le permite al lector seguir elucubraciones que puestas en boca de algún otro autor resultarían complicadísimas, pero el espíritu de Bioy convierte en episodios simples.

Ael sueo libro

La historia comienza cuando Gauna gana en las carreras gracias al ofrecimiento de una fija que le hace el peluquero (Urtizberea). Mil pesos, que destinará a irse de juerga con sus amigos. Tres noches de carnaval pasarán bebiendo y disfrutando las licencias de ese momento litúrgico en el que todo es posible y sin consecuencias.

Pero de pronto despertará en la casilla de un casero de los bosques de Palermo sin recordar cómo llegó allí. Desde entonces y hasta tres años después estará tratando de dilucidar qué pasó aquella noche. Con ese objetivo irá a ver al Brujo Taboada, padre de Clara y futuro suegro. El hombre le dice que ha viajado (¿en el tiempo?) pero le advierte que no debe hacerlo más por el riesgo que supone. Conoce allí a Clara, y con los meses se casan. En ese periodo no vuelve a frecuentar más a sus amigos hasta la muerte de su suegro. En las escenas finales de Taboada con su hija conocemos la intervención del Brujo en la noche de carnaval del ’27. Es su acción mágica la que evita la muerte de Emilio, destinada a ocurrir en ese momento y a manos de Valerga. Gauna habría muerto apuñalado esa madrugada en los Bosques de Palermo, si no fuera porque el hombre logra evitarlo enviando a su hija a presentarse con una máscara en una fiesta elegante, con el fin de retenerlo. Sin que Gauna supiera su verdadera identidad, ella lo atrae aunque lo decepciona segundos después cuando la ve con su acompañante. Como eso no funciona, y Gauna sale a continuar el derrotero con los demás, ella y su amigo extranjero lo siguen y evitan su muerte.

En el tiempo que transcurre entre el ‘27 y el ’30 Emilio ve venir en iluminaciones de la memoria algunas escenas a su mente. Pero no comprenderá hasta que la historia se repita y vuelva a ganar en las carreras e invite nuevamente a sus amigos a las tres noches de descontrol. En este caso, querrá imitar paso por paso lo que sucedió la noche olvidada para poder recordar. Pero esta vez no estará el Brujo para salvarlo.

El texto es un planteo sobre el Eterno Retorno, sobre el Destino y su inexorable designio.

Pero también sondea el concepto de heroísmo, bien propio de la Buenos Aires de aquellos años ’20. Convida a reflexionar sobre el periplo del héroe. Pero también aborda el tema puesto sobre el tapete por Borges y retomado mucho después por la física cuántica sobre las diferentes dimensiones que se abren cada vez que el hombre decide un camino y anula otro.

Quizá el viaje mentado por Taboada, el del ’27, no sea sino un salto a otra dimensión donde Gauna no duda de su valentía y no debe probársela a nadie…