Tiempo de soltar amarras para “Desguace y pertenencia”

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Este sábado, las integrantes del grupo de poesía que transitó casi 10 años de recorrido, se despiden a través de un encuentro a través la plataforma Zoom.

Las poetas que forman parte de "Desguace y Pertenencia" son: Daniela Pascual, Susana Slednew, Marisa Cascallares, Marcela Zuazo, Águeda Franco, Lisa Segovia y Mabel López.

El grupo de poesía nace a finales del año 2010. Las poetas que lo integran fueron becadas por el Fondo Nacional de las Artes para participar de un taller dictado por la investigadora y poeta Alicia Genovese, en el marco del programa “Pertenencia: puesta en común de la diversidad cultural argentina”.

Bajo la experta guía de Genovese desguazaron poemas y aguzaron la mirada crítica sobre la propia obra.

Fueron siete las poetas que mantuvieron el ritmo del trabajo de taller. Y decidieron nombrarse Desguace y Pertenencia, por el programa que posibilitó que se conocieran y por el modo de abordar el arduo trabajo de corrección.

En 2011 la Subsecretaría de Cultura de La Pampa les publicó la plaqueta Pertenencia: puesta en común de la diversidad cultural argentina.

En 2013 fueron nuevamente seleccionadas por el Fondo Nacional de las Artes para un taller dictado por la poeta Irene Gruss.

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Fueron invitadas a leer en Arte Propio, recorrieron colegios con el Plan Provincial de lectura y entre otras actividades participaron de las dos ediciones de la Feria del Libro en Jacinto Arauz, de los encuentros de escritores organizados por APE (Asociación Pampeana de Escritorxs), de la 39° Feria del Libro de Buenos Aires, en la Feria del libro de La Pampa. Presentaron sus libros en festivales de poesía en San Juan, Córdoba, Catamarca, Santiago del Estero, Jujuy, Neuquén.

Publicaron El hilo invisible (edición de las autoras, 2012), Donde el viento (Dunken, 2016) y Hoja de ruta – Entre la niebla y otras zonas de duda (Ediciones en Danza, 2019).

En estos diez años de recorrido salieron enriquecidas, sus voces, lejos de mimetizarse, se fortalecieron; se diferenciaron cada vez más, encontraron su propio registro.

En 2014, Mabel López, una de las poetibrujas (como les gusta nombrarse) dejó el plano físico pero siguió presente en cada paso.

Como grupo llegó el tiempo de soltar amarras. La itinerancia poética se detuvo.

Serán siete pares de tacos pinchando las palabras, desde ese lugar íntimo y solitario del poeta.

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