DE OTRO POZO

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"Durante la tormenta"

*Por Gisela Colombo

“Durante la tormenta” es un film de 2018 que sondea la ciencia ficción, como pocos productos españoles. Quizá el realismo al que es afecto el espíritu de la literatura y el arte ibérico ha rehuido muchas veces este tipo de temática. Pero la industria del streaming, en su universalidad, recientemente desarrolló con el propósito de abrir mercados.

La película fue dirigida por Paulo Oriol, director también de otros éxitos como Contratiempo, –por dar un ejemplo– y protagonizada por Adriana Ugarte. Se trata de un argumento clásico. Tan clásico que ha difundido masivamente un concepto científico complejo.

“La teoría del caos” es la hipótesis de base que se utiliza en el asunto de esta obra. En este caso, Oriol echa mano de un tema de los favoritos de la literatura y el cine de esta clase.

No es extraño que una teoría o una ley científica comprobada sean el punto de partida de una ficción. Algunos teóricos del género incluso reducen la definición del formato a esa conjunción entre premisa científica y creatividad literaria. Judith Merrill propone que la “ciencia ficción es la literatura de la imaginación disciplinada”. Y es ella uno de los mejores referentes de esta literatura.

Aunque el nombre genérico de Ciencia Ficción encierra un error de traducción problemático, básicamente refleja una ficción científica, y nunca una rama de la ciencia. Es decir, alude a una fantasía que, no obstante, se monta en una realidad posible hoy, o en el corto plazo.

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Ray Bradbury fue quien escribió el texto emblemático que es casi un manifiesto del género, pero también del tema que aborda la película. Nos referimos a “El ruido de un trueno” como lo tituló Bradbury. Y el cuento narra un viaje emprendido por sujetos de 2055, en busca de una cacería de dinosaurios. Para ello no viajan en el espacio sino en el tiempo. Un conjunto de sujetos que pagan un precio oneroso para subir a una máquina del tiempo y retroceder al mesozoico. La advertencia de los organizadores del safari es que no deben cambiar nada del hábitat que visiten, por lo que están obligados a andar sobre una senda metálica especialmente dispuesta para la travesía. La intención es evitar los efectos de la teoría del caos, que popularmente conocemos como “efecto mariposa” y surge de un adagio oriental: “El aleteo de una mariposa en Oriente, puede provocar un tsunami en Occidente”.

Si le llamamos “efecto mariposa”, es precisamente por este cuento. Porque los participantes no logran cumplir la consigna. Uno de ellos se echa atrás por temor al TiranosauriusRex y pisa accidentalmente una mariposa. Cuando el grupo regresa a su tiempo, queda abrumado frente a la comprobación de cambios dramáticos.

La ausencia de esa mariposa desencadenó una larga serie de pequeños cambios que con los siglos se hicieron cada vez más profundos.

“Durante la tormenta” es una nueva versión española y audiovisual del tema. Nos propone lo mismo, pero con un argumento que nos resulta más afín, aunque no se esmere, como Bradbury en desplegar la dinámica biológica que sustenta la teoría.

Vera (Ugarte) se muda a una nueva casa con su esposo y su pequeña hija. Pronto descubre que en un cuarto de la vivienda hay un televisor que se enciende solo. Proyecta noticieros de la década del ’80 y videos de un niño que vivió en la casa, pero falleció en un accidente en 1989, durante una tormenta que habrá de repetirse en los días siguientes a su hallazgo. Una especie de superposición de momentos históricos enfrenta por medio de ese televisor a Vera con Nico y les permite establecer un diálogo.

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Para entonces, Vera ha averiguado las circunstancias del accidente en que perdió la vida el niño. Y se aplica con todas sus fuerzas a evitar que muera. En el día particular que debía ocurrir el hecho, logra convencer a Nico de que no actúe igual. El resultado es que la muerte del chico no ocurre.

En este punto ya podrán imaginar lo que vendrá: el efecto mariposa. La protagonista irá descubriendo que han cambiado cosas tan medulares que impiden mantener la calma. Su esposo no la reconoce. Para sus compañeros de trabajo, ya no es una enfermera quirúrgica sino una cirujana experta. Pero el clímax distópico, la mayor pesadilla, es que su hija no existe. Nunca ha nacido. Desde entonces, la acción se ordenará a retrotraer las alteraciones de la realidad, a recuperar el orden inicial sin resignar la vida del niño.

El film es muy bueno. Atrapante. Tiene el costumbrismo necesario para hacer creíbles hechos que, en sí mismos, sonarían inverosímiles. Los actores están correctos en su labor y la fuerza de un guión con sustento potencia la misma fuerza del supuesto científico del que parte. Todo ello termina de inclinar la balanza.

En síntesis, esta oferta de algunas plataformas de streamingconstituye un entretenimiento efectivo además de una nueva versión, definitivamente digna del clásico motivo literario del “efecto mariposa”.