jueves 13 de agosto del 2020

De otro pozo

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"Little Dorrit"

* Por Gisela Colombo

Que la BBC, la televisión pública inglesa, realiza producciones de gran calidad no es novedad alguna. Hemos visto muchas en canales culturales que se toman el trabajo de doblarlas y difundirlas.

Pero nunca fueron tan accesibles como hoy esas series. Plataformas de streaming ofrecen productos muy interesantes. Es un lujo de la era digital. Tal es el caso de “Little Dorrit”, una producción que incluye catorce capítulos breves y está inspirada en una novela de Dickens que reproduce un poco el tono de “Oliver Twist” y “Grandes esperanzas”, aunque en ella la obsesión del autor con la infancia no sea aquí el conflicto central.

La pobreza, los vaivenes económicos, la marginación social, el sistema carcelario típico de aquellos años de inestabilidad ligados a la Revolución Industrial, el hacinamiento en las grandes ciudades, el crimen y la inmoralidad alternan con una burocracia y una estupidez institucional que caracterizaba, según el escritor, a la sociedad inglesa de su tiempo. Todo ello se hace presente, en cambio.

En este caso, el relato está atravesado por algo que pudo haber sido para Dickens un dato autobiográfico. En el inicio, se ve el nacimiento de una niña dentro de una prisión, a la que le llamarán siempre “Little Dorrit”. Gran parte de la película también transcurre en ese escenario de presidio.

No es casual. El padre del autor pasó algunos años en una prisión curiosa para nuestra experiencia. Los presos por deudas económicas iban a parar a ese sitio, donde se les permitía convivir con sus familias. Charles Dickens acompañó a su padre al confinamiento, junto con el resto de la familia, durante un tiempo.

¿Mediante qué argumento recrea esa injusticia? Little Dorrit, Amy, es pronto una adolescente abnegada que cuida a su padre, antiguo noble que ha sido arruinado por una desgracia económica. William Dorrit se muestra vencido después de décadas encerrado y sin ninguna esperanza de salir.

Ésta es una de las denuncias de Dickens. El contrasentido de meter preso a alguien que debe dinero impidiéndole así trabajar para restablecerlo a sus acreedores.

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No obstante el pater familias conserva algo del prestigio y honor, al menos frente a los otros convictos. Con él vive Amy, en extrema pobreza. El hermano de Little Dorrit (Tip) también ocupa una celda por sus propias faltas, y Fanny, su hermana mayor, abraza una vida fronteriza para una mujer digna en esa época: es actriz y bailarina.

El protagonista masculino es Arthur Clennam, interpretado por el dulce Matthew Mcfadyen, a quien conocimos haciendo pareja con Keira Knightley en la película de 2005, “Orgullo y Prejuicio”. Arthur, recién llegado de la China, donde estuvo más de dos décadas, se instala en Londres y comienza a interesarse en la historia de la familia Dorrit y su ruina. Cree, en principio, que su familia, los Clennam tuvieron responsabilidad en la pérdida de la fortuna y la llegada de Dorrit a la prisión.

Parte del interés del relato se enfoca en esa investigación que inicia Clennam con la ayuda de un sujeto que se debate entre ser un investigador privado y un cobrador de rentas del hombre más inescrupuloso de la ciudad. Lo que descubran afectará para siempre la vida de los Dorrit. Una fortuna que esperaba ser revelada llegará a manos de William Dorrit, quien de inmediato abandonará la prisión y volverá a tener ese orgullo absurdo de noble adinerado.

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Amy, en cambio, no podrá cambiar su actitud. Si en tiempos de encierro en Marshalsea, trabajaba como costurera en casa de la madre de Clennam (porque los familiares de los convictos podían salir de la prisión durante el día) no cederá ni un poco su espíritu sacrificado y su humildad. Conforme pasen los meses Amy se irá enamorando de Clennam, que la dobla en edad aunque los actores escogidos en la película no lo hagan evidente.

El texto es una historia costumbrista, con un ingrediente romántico esmerilado prolijamente por la mesura propia de los escritores realistas de esa generación. Plena de crítica social, típica de la literatura que se publicaba en esas décadas posteriores a 1850, el texto se editó en fascículos junto al periódico. A ésto precisamente debe su popularidad Dickens, también Conan Doyle y su célebre Sherlock Holmes, entre otros.

Hoy, con un arma de difusión imbatible como es el streaming se nos ofrece una producción de primer nivel, con un relato clásico que seguramente invitará a muchos a internarse finalmente en las páginas del gran Dickens.