DE OTRO POZO

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“El secreto. Atrévete a soñar”

* Por Gisela Colombo

No hace tanto tiempo que reseñamos “El secreto”, un documental que nos acerca la teoría de la ley de atracción desarrollada en un libro de idéntico nombre por su autora Rhonda Byrne. El texto fue un bestseller y el documental fue incluido en plataformas de streaming. Pero hace unas semanas ingresó a la plataforma más popular otra producción audiovisual llamada “El secreto. Atrévete a soñar”.

Esta vez ya no se trata de un documental sino de una ficción.

La protagonista de la historia Miranda Wells (Katie Holmes) es madre de tres niños que están entre la pubertad y la adolescencia. Es viuda de un idealista y, con su muerte, una perseguida por las dificultades económicas y múltiples deudas. Su empleador aspira a ser más que eso y ella recibe su auxilio, aunque inicialmente no parece corresponderlo

Pero llegará un día un hombre llamado Bray Johnson (interpretado por Josh Lucas) que llega a la casa de la familia llevando una notificación cuyo contenido no conocemos. Interactúa con el hijo varón y se retira porque la destinataria no está. Durante la tarde siguiente, un accidente de tránsito cruza a Johnson con Miranda, de lo que resulta un auto averiado. El sujeto se ofrece a reparar el coche y se traslada con ella y sus hijos a la casa.

Una tormenta se desata como un diluvio y el recién llegado se queda a cenar. Allí es cuando conoce las circunstancias difíciles en la que vive la viuda con sus hijos. Esa misma noche un tornado deja sin una porción de techo a la vivienda. Comprometido a continuar el trabajo de refacción del automóvil, el hombre regresa al día siguiente y asiste al espectáculo del desastre. La nueva penuria lo conmueve y se ofrece a reparar la casa además del auto.

Con los días, va trabando cierta relación con los hijos pero también establece un vínculo con Miranda.

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Entre vigas y claraboyas, los diálogos introducen la filosofía de “El secreto”, que consiste en que, mediante el deseo y la esperanza de lograrlo, se atraen las mejores circunstancias. Incluso se aventura a afirmar que aun lo más doloroso suscita el mejor de los destinos, suscribiendo esa cita tan difundida también de que “lo que sucede, conviene”.

Hay sin dudas una relación contractual entre el libro de Byrne y esta producción. No obstante, se desarrollan sus ideas como un simple punto de partida. Como si incluir el logo del libro fuera una mera estrategia comercial para atraer al público. Ni se dramatiza, ni se explica correctamente la ley de la atracción. Parece ser un tema más de los muchos que se conversan. De hecho, si no la hubieran titulado igual que el libro, quizá no habríamos notado cuál era el mensaje principal de la película. El director, Andy Tennant, y los guionistas BekahBrunstetter y Rick Parks, fracasan en el propósito de difundir las ideas de fondo que la animan. Y aunque Lucas hace una buena interpretación, ni Katie Holmes ni el resto de los actores logran salvar el film.

El relato se torna lento e insulso, sin dejarnos ni un poco de la quizá cuestionable ̶pero también efectiva̶ pasión con que la autora del libro y los creadores del documental contagiaban entusiasmo e interés. Si algo nos salva de un franco aburrimiento es el misterio de la notificación que debía entregar el protagonista a Miranda. En efecto, no se desnuda su asunto hasta el desenlace, aunque lo hace de un modo tan tibio como el resto del relato.

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En síntesis, a pesar de ser la segunda película más vista en NetflixArgentina durante estas semanas, la propuesta no supera las comedias románticas domingueras de la televisión, previsibles y hasta estereotípicas, que apelan al romanticismo, los golpes bajos y un toque de humor para alivianar el drama. Una oferta no del todo tentadora y mucho menos filosófica que lo que habrán pretendido los devotos de la ley de la atracción.