DE OTRO POZO

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"Pájaro soñador"

Por Gisela Colombo

Entre los grupos que dispone Facebook mediante “Watch”, (donde es posible ver series completas y películas de muchas procedencias gratis y sin restricciones), existe uno llamado “Series turcas”. Allí aparecen las placas de cada una de las comedias románticas y de los dramas más exitosos que produjeron los herederos del Imperio otomano.
Basta con pedir la admisión al grupo.

Cuando llega la aprobación, hay que buscar la placa de la novela deseada en “Comunicados”. Entre los comentarios a esa placa están capítulo por capítulo en español, subtitulado o doblado. El subtitulado lo debemos a algunos de los que cumplen esas tareas por mero altruismo estético. Responden a una especie de generosidad sin fines de lucro que dicta difundir aquello que nos ha proporcionado placer y diversión, para que otros lo disfruten. A veces lo hacen en un puñado de horas, lo que permite ver un capítulo emitido en Estambul un miércoles, subtitulado caseramente el jueves o viernes y compartido en youtube o por watch antes de que se cumplan las 48 hs. desde el estreno. Así, mucha gente de habla hispana sigue las novelas al mismo ritmo que si viviera en Anatolia.

Las condiciones del cambio monetario turco respecto al euro y al dólar, la pujante industria televisiva y cinematográfica y cierta sofisticación de la técnica fueron ofreciendo al mundo telenovelas cuyo género ha caído en desuso en países como el nuestro. Las últimas quizá las vimos en forma de films protagonizados por el antihéroe ridículo clásico a quien varias veces prestaron el cuerpo Adrián Suar, Guillermo Francella, Carlín Calvo, entre otros.

Pero si bien estas comedias románticas pertenecen a un género similar, las turcas suelen fraccionarse en capítulos mínimos en nuestros países latinos. Para el público vernáculo, el episodio tiene alrededor de dos horas. Al vender el producto al exterior, los compradores desmembran el episodio y lo convierten en cuatro o cinco capítulos. Curioso, ¿no?

Las ediciones también extirpan cantidad de escenas sin las cuales los guiones se revelan como si fueran torpes argumentos. Por eso es importantísimo el trabajo desinteresado de los fanáticos que traducen en tiempo récord.

“ErkenciKus” es una de esas tiras. La ficción es protagonizada por Can Yamán y DemetÖzdemir, dos figuras muy famosas en su país, pero también en otras latitudes y hasta en varios continentes... La pareja ha enloquecido al público en Italia y España a tal punto que en las últimas visitas debió intervenir la policía para calmar a los fanáticos.

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En turco la comedia lleva ese nombre impronunciable, que los españoles rebautizaron como “Pájaro soñador” y doblaron sin los problemas de sonido que suele suscitarnos la filmografía ibérica. Lo cierto es que esta serie se proyectó en varias docenas de países y fue suceso también en EEUU.

La historia inicia con la llegada de un fotógrafo joven, famoso, bohemio, aventurero, que es hijo del dueño de una empresa de publicidad. La agencia cumple cuarenta años y ofrece una fiesta en un teatro. Can Divit (Can Yamán), por error, en medio de la penumbra del palco confunde a otra chica con su novia y la besa. A partir de entonces, como conviene al romanticismo absurdo del género, Sanem (DemetÖzdemir), un personaje desopilante,recientemente contratado, pondrá la atención, más que en aprender el trabajo, en descubrir quién fue el sujeto que la besó y le hizo sentir algo inusual. El mismo a quien no le vio más que los zapatos. Ella continuará muchos episodios tratando de identificarlo entre los invitados esa noche, mientras seenreda en mentirasy se va enamorando del fotógrafo. A diferencia de ella, Canla reconocerá inmediatamente cuando descubra que la nueva empleada de la agencia huele igual. Y lo sabrá gracias al particular perfume que ella misma fabrica.

Él, en adelante, presidirá la firma y el contacto con Sanem será, por ello, permanente.

Con un dinamismo envidiable para toda serie, se exhibirán los vaivenes de una comedia de enredos tradicional, que vista tal cual fue concebida, sin saltear escenas, está excelentemente escrita. En eso se descubre que el proyecto no se mide por “el minuto a minuto” de nuestro rating, ni los guionistas improvisan sobre la marcha trazando argumentos sin rumbo. En estas comediasno hay incoherencias porque claramente tienen escritos todos los capítulos antes de empezar a rodarlas.

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“Pájaro soñador” es tan simpática que se torna adictiva. La química entre la pareja de actores es a tal punto evidente que la prensa del corazón los trenzó en la vida real en un amor nunca confirmado.

El humor ha sufrido mucho en el entertainment de las últimas décadas. Pero los turcos, que atrasan bastante en las conquistas sociales y conservan los valores de años ha, siguen ofreciendo ficciones livianas y naif, completamente occidentalizadas. Que aun así, recortadas las escenas de besos, ingesta de alcohol y sangre derramada, se vendenen los países árabes y conforman a un público que, como las chicas de Cindy Lauper, “sólo quiere divertirse”...