DE OTRO POZO

los_favoritos_de_midas.jpg"Los favoritos de Midas"

* Por Gisela Colombo

Las producciones televisivas y el cine se comportan muchas veces como portales que abren accesos y nos conducen a clásicos literarios. Obras que de otro modo quedarían reservadas sólo para los entendidos. Esto sucede especialmente cuando se trata de textos que tienen unos cuantos años de editados.

Lo mismo ocurre con la serie que estrenó en noviembre Netflix titulada “Los favoritos de Midas”. Rodada y producida en España, recrea un cuento de Jack London. El escritor estadounidense que nació en 1876 bajo el nombre de John Griffith Chaney y luego asumió el apellido del esposo de su madre y padre adoptivo.

Se trata de una miniserie televisiva cuya primera temporada consiste en seis episodios de entre cuarenta y cincuenta minutos de relato atrapante. A eso contribuyen, por un lado, la habilidad de su director, Mateo Gil, ya probado en “Mar adentro” y “Las leyes de la termodinámica”, entre otras; y, por el otro, las actuaciones destacables como la del protagonista, Luis Tosar (Víctor Genovés) y Marta Belmonte (Mónica Baez). Igualmente bien están algunos actores de reparto como Willy Toledo y nuestro compatriota Miguel Ángel Solá, haciendo de la tira un espectáculo actoral interesante.

Pero, como sucede casi siempre, un buen guión es la piedra fundamental de cualquier éxito cinematográfico o televisivo. Y aquí interviene el mismo Gil, basándose en el texto de Jack London. La historia no ocurre en 1899, como en el original, sino en nuestro convulsionado siglo XXI, lo cual hace del matiz distópico no una promesa de futuro sino un desprendimiento del más próximo presente.

Las marchas de protesta en Madrid bien podrían pasar por imágenes de un noticiero de 2020.

El relato pone en manos de Víctor Genovés, el presidente del “Grupo Malvar” y deudo del recientemente fallecido Antonio Malvar, una serie de cartas de extorsión rubricadas por un grupo que se autodenomina “Los sicarios/servidores de Midas”, en el texto, y “Los favoritos de Midas”, en la serie.

El grupo pide una cifra impensable por su magnitud. En cada una de las esquelas aclara que, de no entregarse lo pedido, una persona elegida al azar sufrirá un asesinato. Al advertirlo, incluso revelan el sitio y la hora en que ocurrirá. De tal modo, la extorsión sufrida comienza a tornarse un dilema moral. ¿Puede tener mayor valor una cifra de dinero que la vida de un inocente?

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Genovés, más por tozudo que codicioso o avaro, les niega la entrega y la extorsión recrudece. En este segundo momento, los “favoritos” prometen una muerte por semana. Y cumplen prolijamente. En principio, las víctimas son escogidas aleatoriamente y ninguna sostiene vínculos con el hombre que es objeto del chantaje. Pero a medida que avanza, las condiciones que imponen los favoritos de Midas se endurecen y las víctimas comienzan a acercarse al horizonte social de Genovés.

Este hecho es el que explica que el traductor latinoamericano del texto, nada menos que Jorge Luis Borges, sustituya el título de “Theminions of Midas” por “Las muertes concéntricas”. Más allá de la licencia discutible que se tomó el autor argentino al traducir según su tendencia característica de convertir en reflexión filosófica lo que es estrictamente particular, literario y anecdótico, el título desnuda una metodología enfocada permanentemente en el centro neurálgico, que lleva el nombre de “Víctor Genovés”, hacia el que progresivamente avanza todo intento de vulnerar.

Pero los realizadores españoles, como estaba ya en ciernes en los propósitos del mismo Jack London, atienden más al asunto social y se enfocan en la crítica a un capitalismo sin regulaciones reales, más allá de lo que pontifique desde los estrados.

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El cuento es una maravilla que se justifica por la efectividad de la trama y por la sensación opresiva que produce. En la serie, la fuerza del argumento se conserva sin dificultad a pesar de que el cuento nace como una crítica social honda al mundo capitalista de las últimas décadas del siglo XIX. Diríase que hay dolores que nunca cejan. Y el espíritu español, siempre fiscal e hiperrealista, aporta asimismo al fortalecimiento delproducto. El tono y la atmósfera lograda por la serie reproducen muy bien el ambiente que ya presenta London y la sensación de ahogo que genera el cuento desde principio a fin.

El final, que en el texto es desalentador subjetivamente pero optimista en términos sociales, parece invertirse en la serie. No sería justo anticiparlo, aunque sí podemos afirmar que suscitará diferentes interpretaciones. Una escena en la última fiesta que se celebra en casa de Genovés, cuando el protagonista echa una mirada llena de extrañamiento a cada uno de los presentes, daría la pauta de que todo ha sido planeado como una iniciación de la secta de Midas. Y que, entonces, el presidente de Malvar ha logrado la membresía. En ello,aunque nuestro héroe quizá acabara indemne, iría el destino social más pesimista que se pueda concebir.