martes 26 de enero del 2021

DE OTRO POZO

pajarooo.jpg

"El pájaro espino"

* Por Gisela Colombo

Entre las estrategias que las aplicaciones de internet utilizan para atraer a los usuarios, Facebook incorporó una función llamada “watch”, cuya utilidad es ofrecer grupos de intereses que ponen a disposición producciones en sintonía. Es decir, uno accede a un grupo llamado, por dar un ejemplo, “Orgullo y Prejuicio” y podrá ver desde las puestas en escena cinematográficas de la misma obra hasta producciones que se relacionan con ella por diversas vías. Porque son también de Jane Austen, su autora, por el estilo, el género, el argumento o la época que recrean. Esos contenidos similares están a disposición con sólo abrir Facebook y sin mediar suscripciones ni pagos de ningún tipo. Watchpermite acceder a películas, series, documentales que por faltar a la novedad no poseen las plataformas de streaming. Una de ellas es “El pájaro canta hasta morir”, proyectada con ese nombre en Latinoamérica durante la década del ’80, y ofrecida ahora por watch.

En 1983 se estrenó esta miniserie precursora, vista a la distancia, de ficciones de época que hoy abundan y alcanzan niveles altos de calidad. Se trata de la puesta en escena de una obra literaria escrita en 1977 por la consagrada Colleen Mc Cullough; y narra la historia de un sacerdote cuya ambición apunta directamente a ascender en el escalafón eclesiástico, pero el amor por una mujer obstaculiza, desafiando resistencia y virtud durante toda su vida.

En efecto, en sus cuatro capítulos, cuenta eventosescandalosos para esos años, que hoy alarmarían, aunque por otras razones. Entonces, el amor entre una mujer joven y un arzobispo tenía los ingredientes necesarios para despertar la atracción del público. Hoy sería mucho más preocupante y polémico ver cómo el personaje de Ralph de Bricassart, sacerdote, expresa su preferencia por Meggie, benjamina de una familia de agricultores. Desde el imaginario actual, el protagonista no escaparía de las suspicacias: nadie concebiría como un amor puro su protección.El hecho de quellevara a la menor a vivir en su residencia, de que mostrara una debilidad permanente por ella y se ordenara a contenerla y suavizar los dolores que no podía evitarle, se convertirían en acusación. Especialmente, cuando lo veamosconmocionado al descubrir a Meggie, unos años después, convertida en una belleza difícil de ignorar. Especialmente, al momento en que muta visiblemente su actitud paternal, en amor romántico.

La ficción no desarrolla ese vértigo de pedofilia, pero el espectador de hoy difícilmente podrá sustraerse a ese peligro. Para nuestra expectativa actual no hay forma de que no suscite un alerta.

pajaro_espino.jpg

El sacerdote,interpretado por Richard Chamberlain, arriba a Drogheda, una hacienda en Nueva Gales del Sur, Australia, como párroco y amigo de Mary Cleary. La dueña de la fortuna en cuyo contexto el gran campo y las hordas de animales son sólo una pequeñez que funciona como entretenimiento. Mary (Bárbara Stanwyck), que es ya adulta mayor, se obsesionará con el religioso, con una pasión que le arrebatará completamente la paz.

En una de las largas visitas a la hacienda que hace el Padre Ralph, asistirá a la llegada de Paddy, hermano de la anciana. Ella lo habrá convocado con el objeto de que aprenda el trabajo de la administración para, eventualmente, legarle la propiedad.

Pero la señora lo hace al mismo tiempo que coquetea con donársela al sacerdote y forzar con ello un ascenso en su carrera dentro de la Iglesia.

Paddy es precisamente el padre de Meggie, que entonces tiene alrededor de cinco años. Es cuando Ralph la conoce y comienza a protegerla. Su predilección no logra esconderse a los ojos de la señora Mary, que irracionalmente se aplica a celar a la niña.

La pasión de la anciana y su obsesión por convertir en amante al cura llega a niveles desesperados. Durante años Mary Cleary lo tentará sin conseguir más que tolerancia frente a esos comentarios condenatorios hacia sus ambiciones de poder.

La dama irá canalizando así, por medio del cinismo y de la honestidad brutal, la frustración por el rechazo.

Pero cuando sienta que la muerte avanza sobre ella, cambiará su testamento. Inicialmente, dejaba a su hermano Paddy la propiedad y toda su fortuna, asegurándole a Meggie y sus hermanos un futuro económico aceptable. Pero en esas horas finales redactará un nuevo testamento y legará todo al sacerdote,no sin antes confesarle que el propósito no es hacerlo feliz sino condenarlo a un infierno. Al infierno de tener que elegir entre su amada Meggie(ya entonces en edad de casarse) y la Iglesia.

La terrible encrucijada estará en el centro de la obra hasta el final y construirá una historia que tanto complace por el amor que se tienen los protagonistas cuanto contagia la impotencia que imponen las circunstancias.

Las locaciones, el gran despliegue en la reconstrucción de época, un guión interesante y, en menor medida, las actuaciones, dan vida a una ficción muy estética y digna de verse.