lunes 10 de agosto del 2020

¿Cómo serán los recitales?

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Encaramos una nota periodística planteada como tesis imaginaria, subjetivando la transformación del “escenario” musical a raíz de la pandemia. En el camino nos encontramos con voces que nos ayudaron a imaginar el futuro cercano de la industria.

Si bien el uso de las diversas tecnologías ya estaba implícito en la producción musical desde hace varios años, hoy parece ser un guardaganado insoslayable para lo que se viene.

Desde el reemplazo o acompañamiento del hardware –tanto en el estudio como en vivo-, esto es el uso de computadoras, placas de audio y, en general, la configuración de una nueva arquitectura en el set de cada músico; hasta la insoslayable presencia del software en cada uno de los pasos, lo tecnológico se volvió más “tangible” que nunca.

Programas de audio dedicados para grabar, masterizar, dotar de efectos y –en general, como en el caso anterior- el ruteo de cada DAW (estación de trabajo de audio digital, según sus siglas en inglés) donde se advierte una equiparación entre ambas tecnologías, en el mejor de los panoramas. Esto, en sí mismo, no es ni malo ni bueno: son las herramientas que plantea el presente y mediante las cuales se estandarizan los productos.

Pero, si bien desde un tiempo a esta parte (y afortunadamente) los rubros “técnicos” comenzaron a ser traspasados hacia la columna de “artísticos” (o al menos integrar ambas esferas), prácticamente borrando esa barrera inútil, la cuestión de la creación, sigue siendo medular: si no hay un cuerpo canción, no hay qué vestido ponerle.

Ahora bien: ¿Qué nos depara el futuro cercano? Porque si bien en el mundo (entiéndase los países desarrollados o los microclimas con presupuestos elevados) ya es habitual que en los shows musicales se implementen lo último de lo último –es una vidriera inmejorable-, que sobre los escenarios se planten enormes pantallas, proyecciones holográficas, cero cables y –en tiempos de “distanciamiento social”- hasta burbujas desde donde los músicos ejecutan sus instrumentos ¿qué queda para el otro “mercado”, el “normal”?

Intentamos bosquejar un panorama de lo que vendrá, con la inestimable ayuda de músicos, cantores y productores musicales, a los cuales fuimos testeando en informales charlas, con la finalidad de amalgamar un criterio: lo más coincidente, claro, es la incertidumbre ante un nuevo escenario social a nivel planetario. Pero, también, como las “reglas” se escriben en los epicentros y –tal como se maneja la política actual, donde el federalismo es más un declamación que una realidad- se acatan en los conglomerados más pequeños, también resulta complejo imaginarnos qué pasará en nuestra comunidad.

Se esperanza Belén Martínez (cantante) que tiene fe en que “podamos ver al arte de una manera más amorosa. Supongo que con el correr del tiempo todo volverá a ser lo que era entonces, aunque ya siendo conscientes de lo que significa el arte en todas sus formas ¿no? O eso espero al menos.”

¿Creés que el uso de la tecnología será indispensable para desarrollar cualquier actividad musical con público?

“¡Ay no! Espero que no. Lo tecnológico me supera jaja. Me resulta una manera un tanto ‘frívola’ de considerar el arte. Entiendo que nos ha servido en estos tiempos de encierro, pero a mi dame el vivo. Las miradas y demases, contactos, miradas reales. ¿Sabés lo que me costó adaptarme a lo nuevo de estos tiempos?”, concluye como quien cierra una última página del capítulo del nunca jamás y augura ”no sé qué pasará con los vivos (eventos). Yo espero que todo esto termine pronto.”

Oscar Alcaraz (productor) cree que “por un tiempo, va a ser difícil la vuelta de los espectáculos como los conocemos, sobre todo teniendo en cuenta el tema de la capacidad de gente debido al distanciamiento social que debe haber, y que tiene que cumplirse por cuestiones sanitarias, y también a causa de la aprobación o no de los gobiernos para poder llevar a cabo cualquier presentación. Por ahora creo que el panorama es bastante incierto”.

En cuanto al desarrollo de la actividad en el nivel macro, considera que “además siempre van a estar los aprovechadores que con la excusa de recuperar el dinero perdido durante este tiempo van a querer cobrar locuras por ciertos shows. Esto me parece que se va a dar, si es que no se está dando, tanto a nivel nacional y, con mayor visibilidad, con la visita de bandas internacionales a nuestro país”.

Yendo al meollo de la actividad doméstica, el productor santarroseño considera que “en cuanto a las bandas emergentes pueden llegar a tener una buena posibilidad de crecer: más por desaciertos de los grandes en pretender entradas exorbitantes y presupuestos de producción enormes: no se puede comparar el valor de una entrada nuestra a la de una banda conocida a nivel nacional o de afuera. Creo que eso nos va a beneficiar porque la gente va a enfocarse más en el under. Claro que no es una ecuación tan simple , ya que nunca fue fácil el crecimiento de las producciones emergentes. Pero también creo que muchos de los grandes nombres ya la están quedando y con esto más aún. Lo cual da la posibilidad de que las bandas que más se ajusten a la realidad y sean menor pretenciosas en cuanto a cachet y gastos de producción, puedan llegar a ser más reconocidas”.

Paola Ruiz Díaz (cantante) es una usuaria avezada de la tecnología digital y las transmisiones por redes sociales, ya que –habitualmente- las emplea para comunicarse con los oyentes de los espacios radiales que conduce (Entre Amigos, Juntos desde casa). Esta habitualidad le da cierta ventaja en las situación actual, aunque el quid de la cuestión siga siendo el mismo: ¿qué nos deparará el mañana?

“En cuanto a plataformas, redes, streaming y toda la historia, considero que el trabajo se viene mucho por ese lado y hay que explorar nuevos campos tecnológicos para hacer shows; es más, hasta con tickets de venta”, asegura. “Me parece que va a ir por ese lado; por lo menos hasta que se comiencen a llevar a cabo shows un poquito más grandes, aunque siempre con distanciamiento. Yo lo veo con escenario, en un salón, con separación entre las mesas y al principio sin bailar. Nosotros, que estamos en el folklore y trabajamos con muchas parejas de baile, creo que tendremos dos opciones: una es la que describo antes, con mesas y solo escuchando el show en vivo; y la otra con la implementación de cuadrantes, como se pauta en los gimnasios, para bailar en pareja. Me parece que eso debería suceder en los próximos meses; por ahí para el año que viene, tendremos otra mirada, pero por ahora eso es lo que imagino que se puede llevar a implementar, protocolo sanitario mediante. Me parece que sería lo adecuando para parejas, o para grupos pequeños en mesas distanciadas entre sí”, afirma.

“Con respecto al público lo que he ido notando a partir de la apertura de bares y restaurantes, es que la gente va a salir; de hecho va saliendo de a poco y se va adaptando a las disposiciones para cada lugar”, concluye.

Mauro Forte (músico) dice que “no tengo una opinión formada al respecto. Solo creo que los medios digitales van a tomar mucho más protagonismo en el mediano plazo, y si bien lo virtual ya es un medio de difusión, será una forma más fuerte de hacer presentaciones y vivos. Y vendrán más propuestas e ideas relacionadas con esto. También hay que decir que los costos de un show online son menores y menos riesgosos, supongo y tratándose de bandas no masivas al menos.”

“Después, creo que el músico seguirá ocupando el mismo lugar de siempre para el público en general, organismos, discográficas, etcétera. Esto, lamentablemente, quiere decir que -siempre hablando a grandes rasgos- las bandas más ‘chicas’ o under van a seguir siendo bastardeadas, poco valoradas y con los problemas de siempre, aunque entiendo que la requisitoria no pase por ahí, pero es bueno señalar que, en ese caso, no creo que la situación cambie para bien”.

(L.G.)