¿Qué hay detrás de los retratos más icónicos de Charly, Spinetta y Cerati? Este viernes 20 de febrero, a las 20:00, lo descubriremos en la inauguración de FAN en la Sala Di Nardo (MEDASUR).
Con la presencia confirmada de Nora Lezano, la Secretaría de Cultura pampeana abre las puertas a una muestra fundamental de la cultura rock.
Podés visitarla gratis hasta el 31 de marzo.
¡No te pierdas la oportunidad de conocer a la artista que transformó la fotografía en un inventario de nuestra historia musical!
La historia de Nora Lezano
Reducir a Nora Lezano al título de "fotógrafa de rock" es ignorar su verdadera naturaleza artística. Su obra es el resultado de una sensibilidad que metaboliza lo que ve y lo transforma en algo nuevo. Lo interesante es que su carrera no empezó por mandato divino, sino por una huida del tedio. Mientras ocupaba un puesto administrativo irrelevante en una intendencia, tomó una decisión audaz: cambiar estabilidad por libertad. Aceptó ganar la mitad para dedicarse a la fotografía institucional, prefiriendo la lente frente a los intendentes antes que la burocracia de una oficina.

Nora junto a Divididos
La transición definitiva ocurrió por puro azar, cuando una credencial para cubrir a Soda Stereo llegó a sus manos. Fue el inicio de una era dorada donde Lezano se encargó de documentar la intimidad y la potencia de los protagonistas de los 90. Su lista de retratados es un "quién es quién" de la música nacional: de la complejidad de Charly García a la sensibilidad de Fito Páez. Pero más allá de los nombres, lo que destaca es la precisión de su mirada. No es casual que Cerati haya dicho que en sus fotos, por primera vez, se veía realmente a sí mismo.
En paralelo a los flashes, Nora iba construyendo un archivo personal hecho de retazos y fetiches. Guardaba de todo: desde una púa que le obsequió Paul Stanley hasta aquel autógrafo que le arrancó a Fito Páez en la calle Florida tras haberse rateado del colegio. Ese impulso acumulativo —que incluía mechones de pelo, listas de temas, dibujos y hasta viejos mensajes de contestador— terminó cristalizando en "Inventario". Más que una simple muestra, fue una performance donde su cotidianidad y su carrera se fusionaron para mostrar que, para ella, todo objeto es una forma de memoria.
Pero si el archivo era una forma de retener, Nora dio un paso más hacia la libertad con su siguiente propuesta: DESinventario. En un acto casi ritual de despojo, decidió que el único archivo que valía la pena era su propia memoria. ¿El gesto definitivo? Regalar al público 400 de sus discos favoritos. Ese desapego le abrió puertas a nuevos lenguajes: del diseño de iluminación y la dirección teatral a la fotografía fija en cine y el diseño gráfico de portadas (que le valieron varios Premios Gardel). Incluso llevó su sensibilidad más allá del arte, uniendo fuerzas con Renata Schussheim en una campaña solidaria para fomentar la adopción de perros rescatados.
Hoy, el mayor lujo de Nora es el silencio. Lejos de ser una renuncia a lo sonoro, es una elección consciente: una frontera privada que protege su mundo interior. Sigue escuchando música, por supuesto, pero ahora valora ese silencio que funciona como un bálsamo, permitiéndole acallar el ruido mental y encontrar una paz que antes parecía esquiva entre tanto flash y escenario.
(Foto de portada: Nora Lezano con Charly García: Instagram / noralezano)
