La escena clubber pampeana se prepara para una fecha donde la música de pista y el arte contemporáneo convergerán de manera inédita.

En una nueva entrega de El Clubcito, -un ciclo de la productora Zyklus-, la velada promete una curaduría sonora única encabezada por DJ Carlos Alfonsín, acompañada por una instalación artística pensada para transformar la experiencia del público a través de un mirador conceptual: el peephole (o mirilla) de la noche.

Música, espacio y materia

El ciclo —que viene marcando agenda por su enfoque centrado en la escucha atenta, la conexión sin pantallas y el espíritu del underground— suma para esta edición un cruce interdisciplinario que elevará la mística de la cabina.

El set de DJ Alfonsín: Con un recorrido caracterizado por la selección fina y la fluidez en la pista, Alfonsín se hará cargo de la atmósfera de la noche con un set enfocado en el groove, texturas envolventes y un viaje progresivo diseñado para la pista del club.

La obra de Juan Pablo Marturano: El verdadero factor sorpresa estará en el dispositivo visual del evento. La fecha incluirá una pieza escultórica del reconocido artista y montañista Juan Pablo Marturano. Conocido por sus intervenciones y tallas en piedra que dialogan entre la inmensidad de la naturaleza y la contención de las formas, la obra de Marturano estará dispuesta de modo que funcione como el peephole de la velada.

J.P.M es Doctor en Artes por la Tama Art University de Tokio y Magister en Escultura por Kanazawa College of Art (Japón). Graduado de la Accademia di Belle Arti di Carrara (Italia) y de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón.

Ha recibido el Gran Premio Adquisición del Salón Nacional de Artes Visuales, Distinción Shidosakka del Concurso Showakaiten Galería Nichido (Tokio), Primer Premio Salón Manuel Belgrano, Premio del Público Bienal Internacional de Escultura del Chaco, Beca a la Creación F.N.A., Beca Monbusho (Japón) y Beca MAE (Italia), entre otros.

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El peephole como concepto: A través de este mirador óptico y escultórico, los asistentes podrán espiar desde un ángulo de visión fragmentado e íntimo, fusionando la pesadez sensorial de la piedra con el movimiento volátil de la música electrónica.

La propuesta de El Clubcito reafirma su compromiso de ofrecer no solo un evento bailable, sino un punto de encuentro para las artes visuales y la cultura alternativa pampeana. La cita promete ser una experiencia inmersiva para los sentidos, donde la mirada y el oído encontrarán un nuevo canal de encuentro.

Foto de portada: Victoria Rostom