Un nuevo título se suma al catálogo de la Editorial Voces de la Cooperativa Popular de Electricidad, y da inicio al ciclo 2026 de sus publicaciones.
“La Cruz del Sur”, del escritor Miguel Iribarne, es la nueva entrega literaria y la cita para su presentación en sociedad es el próximo 17 de abril, a las 20 horas, en el salón “Los Pioneros”, ubicado en Alsina y Pellegrini. La entrada será libre y gratuita.
La presentación de la obra estará a cargo del director de la editora cooperativa, Alberto Acosta, junto al presidente del Consejo de Administración de la CPE, Manuel Simpson, y la docente y ex directora de Voces, Dora Battistón, en su calidad de prologuista del libro. La actividad tendrá un cierre musical con la actuación de Maialén Biscay, Juan Cruz Santajuliana y Camilo Camilletti como músicos invitados.
Un cruce que inaugura caminos
Con la publicación de “La Cruz del Sur”, la Editorial Voces cumple un doble cometido; ambos, además, tienen su razón en aspectos fundacionales del proyecto editorial. Uno de ellos es —como sucede con cada nueva obra que se suma— cumplir con el objetivo de contribuir a la cultura pampeana mediante el apoyo y promoción de su multiplicidad de expresiones, más aún en momentos de crisis económicas, como el actual. Por otro, reivindicar una obra de relevancia dentro de la historia de la literatura provincial.
Miguel Iribarne, escritor nacido en Intendente Alvear, es el autor de esta novela. De “La Cruz del Sur” se puede decir que, dentro del marco histórico-literario en que aparece por vez primera, en 1966, inaugura un nuevo rumbo dentro del género novelístico de la provincia. Iribarne, como buen hijo de su época, establece su relato dentro de su hábitat conocido y habitual como es el rural, pueblerino, pero difiere valientemente de sus predecesores artísticos, al darle al desarrollo de la obra un perfil psicológico.
En ese camino, el entorno visual de la historia, dentro del cuerpo narrativo de un Iribarne que la explora con novedosas técnicas literarias, no se sitúa ya como protagonista, sino que aquí es un detalle, una circunstancia más y, ahora, es el mundo interior del personaje —el médico Narciso Faverio— el escenario donde discurre, real o ficticio, corpóreo o imaginario, el caudal de la trama. Con destreza, Iribarne compensa la estática y aburrida vida pueblerina, hecha de silencios, quietud, y rutina, con un gran nivel de detalle, donde lo descriptivo abunda y llena de movimiento al cuadro, haciendo a la oxigenación de la obra y, por esto, a su equilibrio.
A medida que la historia avanza, se adivina que, en su título, Iribarne ya nos ha adelantado gran parte del espíritu que la anima. En la cruz se cruzan, justamente, dos líneas, dos rumbos, dos trayectos; la cruz es un encuentro donde dos trayectorias se dan la mano, hacen causa común en un punto. Tal es el sentido que el alvearense imprime a la historia. El pueblo es el encuentro entre el agro y la ciudad; la vida de relación con la vida interior; la tradición con la modernidad; y, en última instancia, lo real con lo ficcional. Lo ulterior e interesante de esa Cruz del Sur, es la tensión entre estos múltiples caminos que se cruzan dentro de la mente del protagonista.
